jueves, 2 de febrero de 2012

Rigoberto y Susuy

Después de cuatro meses  hemos podido acercarnos a Susuy, la gatita de la planta baja, en mi opinión debería llamarse Lucrecia como corresponde, pero decidí nombrarla  así porque  tiene maullido suave y ese aire regordete e infantil,  ojos azules,  pelo  blanco y esponjoso, larguísima cola, patas grandes, orejas oscuras y un hoyito con sangre muy cerca de la pierna, ayer pensé llevarla al veterinario pero el presupuesto solo alcanzó para compartirle croquetas  y llenarle un platito  con agua.
Rigoberto, sabe que no debe acercarse porque suele deslizarse por la barda hasta terminar del otro extremo.  He pensado adoptarla pero la verdad es que un cactus y un perro miniatura son bastante responsabilidad.

2 pliegues:

Beto dijo...

Es que los cactus son demasiado, Tirana. Ellos piden que los reguemos cada dos semanas sin olvidarlos y yo olvido todo lo que no se convierta en una joda, carga y preocupación diaria. Ellos y yo no podemos convivir.

desplegable dijo...

Voy a pedir su mano, tirano mío, yo he de casarme con usted aunque el dote sea un baño para millonarios.