Después de cuatro meses hemos podido acercarnos a Susuy, la gatita de la planta baja, en mi opinión debería llamarse Lucrecia como corresponde, pero decidí nombrarla así porque tiene maullido suave y ese aire regordete e infantil, ojos azules, pelo blanco y esponjoso, larguísima cola, patas grandes, orejas oscuras y un hoyito con sangre muy cerca de la pierna, ayer pensé llevarla al veterinario pero el presupuesto solo alcanzó para compartirle croquetas y llenarle un platito con agua.
Rigoberto, sabe que no debe acercarse porque suele deslizarse por la barda hasta terminar del otro extremo. He pensado adoptarla pero la verdad es que un cactus y un perro miniatura son bastante responsabilidad.
2 pliegues:
Es que los cactus son demasiado, Tirana. Ellos piden que los reguemos cada dos semanas sin olvidarlos y yo olvido todo lo que no se convierta en una joda, carga y preocupación diaria. Ellos y yo no podemos convivir.
Voy a pedir su mano, tirano mío, yo he de casarme con usted aunque el dote sea un baño para millonarios.
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