Llevé a Rigoberto con mi madre regresé para cerrar la puerta y llorar, la habitacion se llenó de respiraciones cortadas, la cama de papeles arrugados, los ojos me quedaron hinchados, la nariz mormada y terminé pensando que riego demasiado al cactus.
1 pliegues:
Demasiado o muy poco, los cactus nunca son felices.
Publicar un comentario en la entrada