domingo 29 de enero de 2012


A veces estamos tan cerca que puedo sentir su palpitar y reconocer el jabón que usa en cualquier supermercado, puedo distinguir sus galletas favoritas y las presentaciones en que toma coca light, conozco el olor de su shampo y su crema de peinado, la textura de sus bóxers de superman y el olor de su camisa.

La felicidad es un beso y escuchar su voz, colgar su ropa en mi perchero y abrigarlo  en sabanas moradas, verlo jugar con Rigoberto y saber que volverá.