A veces estamos tan cerca que puedo sentir su palpitar y reconocer el jabón que usa en cualquier supermercado, puedo distinguir sus galletas favoritas y las presentaciones en que toma coca light, conozco el olor de su shampo y su crema de peinado, la textura de sus bóxers de superman y el olor de su camisa.
La felicidad es un beso y escuchar su voz, colgar su ropa en mi perchero y abrigarlo en sabanas moradas, verlo jugar con Rigoberto y saber que volverá.
La felicidad es un beso y escuchar su voz, colgar su ropa en mi perchero y abrigarlo en sabanas moradas, verlo jugar con Rigoberto y saber que volverá.
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