domingo 11 de diciembre de 2011

La verdad es que no me hace falta roomate pero las cuentas no me dejan otra opción, así que he limpié la casa, ventilé el cuarto vacio, el espejo del baño brilla y he puesto un poco de aromatizante, lavé el patio con mucho jabón y me hubiesen gustado tendederos para darle calidez, la pila del agua está llena y cristalina, los trastes acomodados, Rigoberto recién bañado y con suéter nuevo, la cocina perfecta y los sillones despejados necesitamos dar buena impresión para que nos entregué el dinero a la brevedad posible, sin embargo, es la primera vez que vive sola y su titubeo me recuerda a mí.