viernes, 11 de noviembre de 2011

Starbucks

Me encanta Starbucks y sus frappuccinos con crema batida, los nacionalistas podrán juzgarme pero no hay mejor lugar, ni sillones más cómodos ni música más agradable ni aroma más rico, es tan bonito que no me importa pagar lo insólito para que la cajera escriba sonriente mi nombre en el vaso. Hoy solo me quedé una hora porque iban a cerrar, me senté en la terraza a mirar el ticket que avala los $99.00 de mi estado de cuenta y la deuda a Fábricas de Francia que no he podido liquidar, pero eso no importa cuando una está haciendo como que el dinero sobra y la noche es tan buena que amerita  tiempecito para el café.