domingo 27 de noviembre de 2011

El sonido del teclado de su computadora, olor a incienso, besos, cena con la güerita, charlesita de Pinocho, Savater, Vallejo,  Borges y sus aburridísimos temas de la memoria, el tiempo y el infinito, Pérez Reverte, la FIL y el programa de domingo 27, no supe decir mis autores favoritos y no recordaba del apellído de García Márquez, pero quedé muy puntual de estar a las cinco en el salón tres para la foto con Fernando Savater,  mi opinión del discurso de Vallejo y su declaración del PRI fue acertada y  es que en la charla intelectual es exigente porque no para de leer y su nivel de interpretación es extraordinario.

También me contó un poquito de su sueño del ratón y le expliqué ese capítulo de  Heidi que me hace llorar porque la institutriz de Clarita la acusa de ladrona obligándola a abrir el closet donde salen en cascada todos los panecitos que había guardado para su abuelito que no tiene dientes, traté de convencerlo para que haga donación  de esos peluches horriblísimos  que harían feliz a algún niñito que no va recibir obsequio en navidad y es que además de corrientitos son  estorbosos y aunque dijo que mi elección esta sesgada voy a llevarlos a la caridad  con un par de suetercitos que ya no uso.