martes, 18 de octubre de 2011

Rigoberto,  piensa que  lo que está a su alcance le pertenece y que mi cama es suya, lo bajé mil veces y tuve que cerrar la puerta porque al menor descuido lo encontraba escondido entre las almohadas, me subí para agarrarlo pero se metió bajo el edredón, lo agarré para ponerlo en el piso y se le salió la pis y es que así le pasa desde chiquitito no controla bien,  a veces ya hizo, va caminando y  le sale otro poquito, además  no quiere utilizar el patio, hace en el periódico siempre y cuando este dentro de la casa si esta fuera simplemente no existe y lo mejor de todo es que pretende vivir pegado al rayo de sol que da por  la ventana, eso sí que se asolea parado porque echarse  al piso no sé que le da.

Ayer lo saqué a dar un paseo porque se ha vuelto huraño con la gente y no quiere acercarse a los de su especie, hace berrinche cuando sacó la correa y si se la pongo simplemente no camina, se esconde entre mis piernas y se rasca el collar,   lo he visto mirar un gato siamés que vive en la planta baja y a mí no me gusta porque la veterinaria dice que los gatos pueden provocar estrés pero  lo atiende muy desinhibido lo que detesta son las palomas, el aleteo lo asusta y  si se acercan corre, hoy lo bañé y limpie la casa, mañana hemos quedado para que le corten las uñas y es que le ha dado por arañar la esquina del sillón y acabar mis calcetines, la desobediencia es su virtud.

1 pliegues:

Beto dijo...

Yo voy a formar el club de fans de Rigoberto, ya verá. (Nomás dejé arreglo mis horarios con el de Meryl Streep.)


Es que eso de orinarse en la cama... Qué cosa.