lunes, 10 de octubre de 2011

Vitta Bran

Pasé la mañana en un estudio de mercado para productos integrales, fue una experiencia extraña aunque ciertamente divertida, sirvieron chilaquiles con huevo, frijoles y jugo de naranja, también nos ofrecieron  galletas y café, hubo dinámicas con revistas y todas opinamos de belleza y salud, estuvimos de acuerdo en que el  verde es un color alegre para los empaques y que la fibra aunque  necesaria tiene mal sabor.

Mentí cualquier cantidad de veces y es que de otra forma no hubiera podido empatar mi opinión con un grupo de mujeres casadas o solteras con hijos que tienen como fantasía comprar una casa, llenarla de lujos, asistir al salón de belleza, arreglarse las uñas, exhibir vientre plano, busto firme y mucha nalga.

El rango de edad era de 25 a 35 y en mi opinión su deseo era recuperar la sensación de juventud, debía ser una sesión entusiasta aunque la mayoría tenían sobrepeso y apariencia avejentada, incluso la chiquitina de veinticuatro parecia de treinta y sufría por no tener la casa limpia si faltaba la muchacha, comparé  nuestra realidad con los sueños de marketing pero no se me escapó ninguna frase zapatista ni me dio por citar a Calle 13. Voy mejorando.

A cambio de mi participación me regalaron trescientos pesos para comprar en Wal-Mart hubiese preferido el efectivo pero que le va uno a hacer, acepté mi vale y me despedí cordial.