El otro día se me ocurrió que se me antojaba una sopita caliente y que yo misma podría prepararla, compré una lata de campbell´s convencida que tenía lo necesario para triunfar en la cocina: microondas y tupperware, no leí las instrucciones y en lugar de leche mezcle con agua, la textura quedó fatal.
La segunda vez comencé a fantasear con un platito de udones, pero la aspiración había ido demasiado lejos, en mis condiciones más que antojo resultaba un sueño guajiro, me conformé con los espaguetis que generamentel desprecio, eran las tres de la tarde y mi ilusión era comer como descocida pero desde del primer bocado supe que la ración duraría bastante y solo por no tirarla la dividí en tres días.
Con el agua fresca no me fue mejor, en mi primera visita al Wal-Mart descubrí el área de polvos y concentrados, elegí presentacion de diez litros, lavé un envase de leche y preparé un garrafon que hasta la fecha no se ha terminado, lo que me ha funcionado son los confleis, vasitos de frijoles, latas de atún, verduritas y gelatinas envasadas.
Martes y jueves comparo mis bolsas con las de los vecinos, las suyas tienen residuos orgánicos y yo solo tiro papel, latas y botes enjuagados, ciertamente tengo envidia y nostalgia.
Martes y jueves comparo mis bolsas con las de los vecinos, las suyas tienen residuos orgánicos y yo solo tiro papel, latas y botes enjuagados, ciertamente tengo envidia y nostalgia.
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