domingo, 18 de septiembre de 2011

Semana dos

El departamento es sauna silencioso que huele a pintura, necesito ventanas abiertas y ropa ligera para poder estar, siento que me falta todo y no he podido organizarme con los gastos, compré un edredón por catálogo que parecía re lindo y a la hora de ponerlo fue la cosa más horrenda del planeta tierra, es morado con flores pero tiene algunos borditos dorados que lo hacen parecer excéntrico, es doble cara así que lo he volteado al lado liso, seguro el rodapié y las fundas resaltan la decoración pero no tengo base para colchón ni almohadas, duermo a ras de piso y ha sido como si el lugar fuera ajeno.

Lo más importante cuando se vive sola es tener agua, luz y refrigerador, pero a mí lo que más me importa son las cortinas, el tinaco está sucio y yo no dejo de pensar en las cortinas, me urge un microondas porque no poder recalentar es una joda, tengo hambre todo el tiempo, calor e insomnio.

No encuentro mi toalla roja, no sé en qué momento la perdí, la falta de internet me vuelve loca, extraño mi cama rosita y pienso que cualquier persona con capacidad para solventar sus gastos e interés de ser independiente no tiene porque seguir en casa de sus padres pero en ciertos momentos la responsabilidad me queda grande, mis amigas dicen que los primeros días es así y que a veces aunque haya pasado el tiempo sigue pareciendo así y recordé a Liz pagando renta a pesar del desempleo, Osito en su trayecto diario tlamojulco-zapopan, wendy narrando la incertidumbre de firmar contrato.

1 pliegues:

Beto dijo...

La independencia es horrible todo el tiempo.

La verdad es que esos cuarentones que viven con sus madres son personas bien sabias.